Eguzki-printzak ikusgai

SUSANA JODRA LLORENTE

-¿Ves?
-No
-Mira otra vez.
-No veo nada.
-Sí, algo sí ves.
-No sé lo que es.
-Pero algo ves.
-No sé cómo describirlo.
-Inténtalo.
-Veo líneas.
-Míralo todo en su cojunto, todo lo que hay aquí está relacionado.
-Veo trazas de colores que se repiten, que forman ondas, que se retuercen sobre sí mismas, que danzan en el espacio como lazos movidos por el viento.
-¿Qué más?
-En ocasiones esas líneas se interrumpen como parpadeando, se repiten unas sobre otras, mezclándose.
-Y qué parecen entonces.
-Una red, un tejido, es como si pasaran a ser hilos que tejen algo. Parecen diferentes partes de un tejido. Forman algo más complejo.
-Ves como sí ves.
-¿Que he visto?
-Has visto la luz.

Sí, podría decir que “he visto la luz” o más bien Zaloa nos hace ver la luz. En esta ocasión, los haces de luz, un tema recurrente en su obra, evolucionan hasta transformarse en algo prácticamente irreconocible.

Los haces de luz se expanden, se estiran, se retuercen y se encuentran unos con otros, uniéndose y creando entramados luminosos. Líneas de luz que a modo de hilos bailan etéreos en el espacio. La luz adquiere corporeidad y cromatismo. Queda atrapada sobre el papel o sobre el metacrilato. Sobre estos soportes se deja manipular, cortar y volver a unir. A modo de tejido susceptible de ser cortado como un patrón y vuelto a unir, cosidos, para crear composiciones nuevas y diversas con un origen común. Es por ello que no nos debe extrañar las amplias series resultantes de esta continua reflexión.

Resulta hipnótico seguir la trayectoria de los rayos de sol, como mirar el fuego de una hoguera, mirar el fuego del Sol en forma de rayos multicolores.

Zaloa Ipiña Los haces de luz se expanden